
Para todos aquellos que ya somos hijos de Dios, la Palabra de Dios contiene todo lo necesario para poder desarrollar una relación espiritual con Él y entre nosotros.
El perdón es una parte inexcusable, imprescindible e irreemplazable que anida en el centro mismo de la cristiandad. Una persona muerta en delitos y pecados tiene acceso a la herencia de Dios en Cristo justamente porque el Creador nos amó en Cristo y perdonó nuestros pecados.
Sumérjase en los estudios de esta Clase y sepa cuánto fue perdonado y cuánto debería perdonar.